domingo, 2 de mayo de 2010

LA MEJOR CREATIVIDAD DE ABRIL


ABRIL LEANDRI - 12 años

¡¡¡¡¡Pum!!!!... se escucha en la puerta de mi casa:_ ¡Mamá! ¡Corre ven! – dije yo con mucha desesperación._ Pero... ¿qué pasa? - pregunto mi madre, asustada._ Ha sonado algo, muy extraño, un ruido muy fuerte al otro lado de la puerta de casa._ Miraré pero... no creo que pase nada, no te preocupes Alicia -dice mi madre, con la voz muy bajita, no sé si para consolarme o porque estaba realmente asustada y no le salía más alta.Mi madre abre con cuidado la puerta de la entrada de mi casa; se da entonces cuenta de que al otro lado no hay nada, que todo, aparentemente, está igual. Yo, mientras, la miro con esos ojitos de niña pequeña que a veces pongo cuando algo me asusta. Enseguida, le pregunto bastante nerviosa:_ ¡Uhmmm, mamá! ¿Estás segura?_ Claro que sí, Alicia – me responde. En esos momentos, entra mi padre por la puerta trasera._ Pero ¿qué demonios es esto? -grita mi padre._ ¿Qué ocurre? –dice mi madre, sospechando algo malo._ ¿No lo veis? Ese pedazo de pared se ha caído- afirma él._ ¡Ah, ya! ¡Ja, ja! ¿Ves, Alicia? No era nada malo... no te preocupes –dice mi madre para tranquilarme del todo._ ¡Vaya! Por un momento pensé que sería algo peor, algo muy malo- respondo yo mientras miro con curiosidad el trozo de pared caída._ Bien, ¿cenamos fuera? – propone mi padre._ ¡Uhmm, sí! -contesta mi madre._ ¡Qué bien! – exclamo yo, muy contenta.Una vez en el restaurante, mi madre pide lo que desea y mi padre hace lo mismo. Yo, que soy más indecisa, pienso qué voy a pedir sin decidirme del todo, cuando de repente se escuchan unos gritos:_ ¡Ay, no! - se escucha a lo lejos._ ¡Socorro¡ - grita otro persona distinta mientras se apagan todas las luces del pueblo._ Pero, ¿que pasa, papá?- pregunto bastante asustada._ No lo sé, Alicia. Esperad aquí; iré a averiguarlo – dice mi padre sin dejar de mirar al cielo. Mi padre se va, entonces, pero ni mi madre ni yo podemos esperar allí. Por eso, vamos tras él. Cuando llegamos, nos encontramos a mucha gente gritando, aterrorizados por lo ocurrido mientras se escucha un río de ambulancias que no cesan de llegar hasta allí:_ ¡Soy médico! ¿qué ha ocurrido?- pregunta mi madre, intentando ayudar._ Señora, lo siento mucho… pero no recuerdo nada de lo ocurrido._ ¿Qué ha pasado? – pregunta mi madre a otra persona._ No sé.. no me acuerdo de nada –le contesta con la mirada perdida._ No. Esto es imposible. Pero me temo que la explosión ha afectado los recuerdos de todo aquel que ha estado en su zona de influencia –exclama mi madre._ ¿Qué hago? –pregunto. Bueno, ya sé… llamaré a la policía por si todavía no se enteró.Cuando lo intento, no hay ningún tipo de cobertura, los teléfonos no funcionaban. Entonces, -no se cómo no se me ocurrió antes- recurro al último librito que he comprado en la Feria del Libro de mi ciudad y que se llama “ RASCARRECUERDOS – 100 EJERCICIOS PARA REFORZAR Y RECUPERAR LA MEMORIA”, libro chiquito, chiquito que, desde que lo compré, siempre llevo en el bolso. Lo abro y… _ ¡Oh, no!... Se están borrando las letras- grito, sin comprender nada de nada.Una vez en casa, hablamos de lo ocurrido:_ Esto es increíble- dice mi madre, mirándonos a mi padre y a mí._ Algo ha ocurrido, pero no sabemos qué –digo yo._ Agueda, Alicia… no podemos recordarlo – dice mi padre._ Pero tenemos que hacerlo. Nosotros estábamos juntos. Habíamos ido a cenar. ¿No os acordáis? – digo yo casi gritando. Mis padres me miran. Cada vez recuerdan menos. Yo me pongo a llorar. Mamá me consuela sin saber por qué lloro tan desconsoladamente.Al día siguiente, mi madre, aún sin entender, aún sin recordar, a petición mía hace toda una investigación sobro lo que ha pasado. En los periódicos del día no se publica ninguna noticias que nos aclare. Nadie sabe nada. Mi madre decide ir a la biblioteca para ver si hay algún libro con el mismo título que el se me ha borrado. Una vez allí, lo busca con desesperación._ ¡Bien! ¡Lo encontré! - dice mi madre, pasando las hojas lo más rápidamente posible, antes de que se sus letras se borren. ¡Aquí está! El secreto es... confiar en uno mismo.-lee mi madre. ¿Confiar en uno mismo? No lo entiendo- se pregunta así misma sin poder contestarse.Mi madre se marcha de la biblioteca a toda prisa. Por el camino, se encuentra con una amiga:_ ¡Hola, Águeda! – exclama._ ¡Hola! – responde al saludo mi madre, reconociendo a su amiga aunque no recordara bien su nombre. Sé que, como todos, has perdido tus recuerdos; por eso, aunque no quiero que pienses mal, me voy. Tengo un poco de prisa._ ¿Crees que no tengo recuerdos, que no me acuerdo de nada?- dice su amiga._ ¿Tú, sí? – dice mi madre feliz y sorprendida._ Pues, claro, Agueda. Yo sí se lo que ha pasado. Llegué anoche de Francia. Por eso no me ocurrió nada. _ ¿Qué pasó? –pregunta mi madre, todavía más sorprendida._ Muy cerca de aquí, cayó un meteorito muy grande. Eso os ha afectado, con total seguridad. Si quieres, puedo ayudar a hacer recordar a la gente._ Eso, con tu ayuda y con los 100 ejercicios del libro “Rascarrecuerdos”… aunque ya se hayan borrado veintinueve._ ¡Estupendo! – contesta su amiga. – Por cierto, te recuerdo que me llamo Daniela._ ¡Ay, claro, Daniela…! ¡Perfecto! ¡Me parece perfecto! –dice mi madre, ahora sí, feliz del todo.Y así fue mi madre y su amiga Daniela –bueno, meteré también a mi padre, que si no se enfada- hicieron que toda la ciudad recordara al mismo tiempo y, lo más importante, que todos lo libros se volvieran a escribir para que la vida fuera exactamente como antes.

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