miércoles, 14 de abril de 2010

La mejor creatividad hecha por Cristina

CRISTINA GIURGIU - 12 años


Hoy es un día extremadamente caluroso. No tengo mucho que hacer en mi casa, por eso, mis amigos y yo hemos quedado en dar una vuelta. Por las calles no hay nadie, es normal en una tarde calurosa de verano. Todos estamos muertos de calor y sedientos.
-¿Qué tal si vamos al parque que hay cerca del ayuntamiento?- dijo Andrea
-Sí, por mí, sí.-dije yo
-Si os apetece a vosotros, estupendo -dijo Nico
-Bueno, vamos, y de paso compremos algo para beber ¿no?-dijo Luis
El parque estaba completamente vacío y silencioso. No había nadie y los columpios estaban ardiendo.
-¡Ay! ¡Me he quemado! -dijo Alexia
-Jajajaja - reímos todos
Allí pasamos un buen rato pero..no hace falta decir que todos terminamos terriblemente acalorados y aburridos; así, hasta que a Martuky se le ocurrió a tiempo la maravillosa idea de ir a la piscina.
- ¿Qué os parece si vamos a la piscina municipal? Todavía estamos a tiempo...-propuso Martuky
-¡Sí, sí! Yo me muero de calor, tenemos bastante tiempo, ese no es el problema ¿queréis?
-Sí, hace muchísimo calor, vayamos -dije yo
-Por nosotras, estupendo- dijeron Virtu y Andrea
-Yo.. me tengo que ir en quince minutos o menos chicas; lo siento.. -dijo Nico
-Sí, yo también, mis abuelos me esperan, adiós.- dijo Matías
-Yo me quedo, venga ¿vamos? -dijo Luis
-Y yo tengo el día libre, me quedo.- dijo Sergio.
Todos fuimos rápidamente a nuestras casas a por una toalla y el bañador. El dinero de cada uno llegaba justo para las bebidas de antes y las entradas a la piscina.
El agua estaba limpísima y yo fui la primera en zambullirme, ¡qué alivio! Después saltaron Luis, Andrea, Abril, Sergio y todos los demás.
Al salir no era muy tarde, un pelín más adelante de la entrada de la piscina había un hombre con un carrito de helados. Vendía riquísimos helados, de muchos colores y sabores. Quizás era el puesto de helados con más variedad de los mismos de todo Cenes. Como antes he dicho, no nos sobró dinero para nada más que la piscina. Yo me entretuve mirando un espléndido helado de chocolate, el más rico. El hombre me vio tan concentrada en los helados, que me ofreció uno.
-¿Quieres un helado, pequeña?-me dijo el hombre
-Sí, pero..-dije yo
-No te preocupes por el dinero, ya me lo pagarás.-dijo el hombre
-Bueno..vale.-dije
Estaba tan entusiasmada con el helado, que no me detuve a pensar en el lío que me podía haber metido. ¡El helado estaba buenísimo! Pero el hombre quería que le pagara el precio del helado.
-¿Estaba bueno?-me preguntó
-Sí, ¡riquísimo!-dije
-Ahora tienes que pagármelo.
- Pero.. yo no llevó dinero, se lo intenté advertir.-dije avergonzada
-Tranquila, me lo pagarás de una forma muy sencilla; solo tienes que vender en el puesto mientras yo no esté.
-Y ¿cuanto tardará?
-No lo sé, pero tienes que pagarme al menos tu helado. Adiós.
Yo no pude impedir que se fuera y tampoco negar que me comí el helado, por eso, me puse manos a la obra. Tras una hora, un par de mujeres mayores iban a la piscina. Por suerte me compraron dos helados y con eso me libré del lío en el que me había metido.
Desde aquel día aprendí que hay que aguantar las ganas, porque, si no estás atenta, puede ocurrirte lo que a mí.

2 comentarios:

  1. Si yo tambn. Pero tio a ver si aprendes ya a corregir esas faltas de ortografía que tienes macho !! que me pone de los nervios ver eso.

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